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Queridos amigos y amigas.
Algo nuevo está comenzando, ¿no lo notáis? La esperanza viene de la mano de los jóvenes y de todos aquellos que no desean seguir contaminándose con criterios egoístas y estériles. Solidaridad Don Bosco, este pasado año ha trabajado con mucho entusiasmo por tratar de darle protagonismo a las personas más jóvenes desde el Voluntariado, la Espiral Solidaria y la Educación para el Desarrollo. Jóvenes que nos han ido enseñando y nos han mostrado que aún es posible construir un mundo mejor. Nos han ayudado a descubrir que existen unos valores alternativos capaces de ayudar a construir una nueva economía inclusiva y ecológica, centrada en el Bien Común y en la opción preferencial por los “últimos”. Nos hablan con frescura. Sigamos escuchando la voz de la juventud que son el presente y el futuro.

Hemos trabajado por ir viviendo una espiritualidad que ayude al corazón humano a movilizarse para un cambio de modelo socioeconómico. Una espiritualidad que no es ingenua, ya que es consciente de la ambivalencia del corazón humano, de la codicia, del afán de dominio, y por ello ofrece caminos ascéticos. No cae en una ingenuidad de no creer que existen las estructuras que dañan las buenas intenciones. Desde lo que somos y podemos hemos aportado nuestro granito de arena a este nuevo modo de estar en el mundo.

Hemos seguido apostando por un modelo de persona que abandona el individualismo y propone un modelo más comunitario de convivencia. Hemos crecido en comunidad porque esta es la única manera de hacer frente a los retos globales como el cambio climático, la lucha contra las injusticias y la pérdida de la biodiversidad…

Hemos crecido y queremos seguir siendo sembradores de esperanza activa que valora los pequeños gestos. Estos pequeños gestos desde la cooperación internacional, el voluntariado, la educación para el desarrollo ayudan a romper las lógicas egoístas de nuestra cultura. Hemos descubierto una esperanza que sabe ver en las muertes de vidas de voluntarios y misioneros entregados las semillas de vida y de renacimiento.

Nuestra organización ha trabajado conscientemente todo este año en la construcción de una comunidad abierta, dispuesta a escuchar y a entrar en diálogo con todos los que quieran cambiar el planeta y las relaciones humanas para que sean más justas. No termina nada. Esto cierra tan sólo una pequeña etapa del camino. El próximo curso se nos presenta lleno de retos y de proyectos ilusionantes que seguro moverán el corazón de muchas personas para seguir sumando.

Un abrazo,

Francisco José Pérez Camacho.
Vicepresidente ONGD Solidaridad Don Bosco.

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